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Diego Gallo: Talento y Calidez

Excelente guitarrista, folklorista  afectuoso, vecino sensible. Habla de sí mismo como “parte de”; se presenta con nombre y apellido pero se siente quinteto o uno entre los quince depende de la propuesta, y es agradecido con la vida. Un placer conocerlo, escucharlo tocar, escucharlo contar…

 

“Mi tataranonno materno allá en Italia dicen que acompañaba a un cantante famoso”, asocia el artista castelarense frente a la pregunta de si había entre los suyos “culpables” de su fascinación por los instrumentos. Parece que aquella pasión cruzó tiempos y mares llegando hasta nuestras tierras desde los relatos del abuelo Gregorio y se potenció gracias al abuelo paterno Enrique —de sangre gaucha—, quien le contagió su entusiasmo por la guitarreada siempre lista en las reuniones familiares. Desde los siete años “Dieguito” supo empuñar la criolla en cuanto cumple y acto patrio lo convocaran y fue por esa época cuando comenzó a estudiar con profe de barrio hasta entrar en el Conservatorio de Música de Morón. A los dieciocho ya ejercía la docencia en la escuela Güemes de Ciudad Jardín con alumnos de su propia edad y algunos hasta mayores. Continuó su formación en la Escuela de Música Popular de Avellaneda —en aquel momento la única institución oficial en su especialidad— y en la Leopoldo Marechal. Unos años más tarde ingresó como profesor de música en el Colegio Inmaculada de Castelar donde continúa enseñando.

Hacer camino al andar

Mientras avanzaba por la senda elegida lo llamaron mucho para trabajar “de cambio” —reemplazo de los músicos contratados— donde tenia que aprender con urgencia repertorios variados. Así tocó en distintos café concerts; en Liberarte sobre la calle Corrientesy acompañó a una cantante en la localidad de Carlos Casares hasta que le ofrecieron presentarse junto a Marian Farias Gómez. Se ve que lo suyo gustó porque se quedó con ella durante diez años y formó parte del espectáculo “Si tengo que elegir” que hacían a dúo Teresa Parodi y Marian dirigidas por su hermano, el querido Chango. Tras esa experiencia fue convocado para realizar los arreglos y la producción de dos discos de Yamila Cafrune con quien recorrió todas las provincias argentinas, países limítrofes y compartió un mes de presentaciones en España. También viajó con Jaime Torres a Inglaterra.

“Hermosas vivencias. Conocí lugares increíbles haciendo lo que me gustaba y encima me pagaban. Pero cuando se enfermó mi viejo; me enamoré de mi esposa Verónica —¡y ni hablar cuando llegaron mis hijos Santiago y Rosario!— dejó de atraerme estar tanto tiempo lejos. Me pesaba la distancia y decidí anidar definitivamente por estos lares”, resume nuestro protagonista explicando el inicio del siguiente emprendimiento relacionado con su vocación.

Además sentía que ya estaba maduro como para animarse a dejar de acompañar a otros artistas y era hora de tomar sus decisiones; elegir repertorio y definir la estética que deseaba para su espectáculo personal. “Yo sabía que ese era el camino del corazón. Vamos a ver qué sale, me dije. Y me jugué”.

El sueño del Estudio Propio

Hace cuatro años las ganas de Diego de concretar un deseo profundo coincidieron con las de Eduardo Piazzano, técnico de grabación y amigo, “un especialista grosso en sonido además de un ser tranquilo que contagia su calidez”, describe su socio. Ambos apuntaban sus brújulas hacia el mismo horizonte y así nació “El Refugio”; una productora con estudio de grabación made in Castelar y escuelita de música donde los alumnos vivencian todas las etapas: formación en el aula; ensamble-ensayo; grabación y —algo que logran alquilando otros espacios porque “para teatrito no nos da el nuestro” — la presentación en vivo.

En El Refugio hicieron todo a pulmón; la pintura, la acustización, las luces e instalaciones varias. Es la base de operaciones de la productora; allí funciona la oficinita donde diseñan la maqueta de los discos de terceros como “Al Gitano por Flamenco” obra de Geromo Amador y Héctor Romero que homenajea a Sandro en clave flamenca; o el de Palacios —fue maestro de Diego—, hijo de la folklorista Margarita Palacios y primer guitarrista de Mercedes Sosa.

“Hay gente que viene para hacer sus demos o para ensayar y aquí por supuesto también nos damos los propios gustos como grabar “Vuelta y Vuelta” (ver recuadro).

Nuestro objetivo es generar una atmósfera para que quienes se acerquen a aprender o a gestar sus producciones disfruten, fluyan, estén contentos de desplegar lo que les gusta entre pares que amamos lo que hacemos. Y nos pone felices que sea acá, en el barrio que no cambiamos por ningún otro lugar en el mundo”.

A quienes hacemos Castelar Sensible nos regocija el alma seguir acercando a nuestros lectores personas como Diego Gallo, un músico que irradia ternura transformando sus dones en una fuente de inspiración para los demás.

 

Para seguir conociendo la obra de este artista nuestro: http://musicavueltayvuelta.blogspot.com.ar/

 

 

“Diálogos” de Vuelta y Vuelta

Diego Gallo toca folklore pero como buen músico siempre anda “curioseando” en otros ritmos. Hace varios años había tomado clases de flamenco con el maestro Héctor Romero y de ese encuentro les quedó una linda amistad… y las ganas de dialogar entre guitarras.

“Que no es lo mismo que fusionar —explica Diego—. Cuando tocamos nos gusta pensar que es una especie de celebración entre dos culturas diferentes en la que compartimos lo que somos. Yo toco chacareras y él tanguillo o él hace sonar bullería y yo le contesto cueca. Nos escuchamos con mucho respeto; es raro que intercambiemos los ritmos. Imagino como si una sevillana y un porteño se ponen de novios y van a conocerse sus familias. El argentino querrá hacerles probar el asado y los españoles sus gambas, compartirán el tempranillo y el malbec y cuando se quieran acordar se armó una fiesta espectacular”.

Hace dos años a Romero le ofrecieron el Centro Cultural Borges para presentar un espectáculo dos veces por semana. Entonces lo llamó a Diego e idearon una obra donde participaban sus dos cuartetos, un ballet… había quince personas en escena. Así nació “Diálogos”. Con admiración, cariño y respeto mutuo por esos ritmos que pueden convivir porque son primos hermanos (el zapateo jerezano tiene mucho el malambo). A veces también coqueteamos con algo de bossa nova, como en “La Tempranera”, que se pasea por la zamba y también por el flamenco. Pero no se fusionan; no hay mezcla.

En el Borges ocurrieron cosas mágicas, según el sentir de Gallo; como la gente aplaudiendo de pie o un sello discográfico —Acqua records— que les quiso editar el cd. Con ese espectáculo se presentaron en Paraná, Bahía Blanca, Montevideo… Y durante varios meses en BajoVento de San Telmo adonde ahora están estrenando un nuevo espectáculo de música, poesía y danza llamado “Referentes”. En él homenajean a los genios del folklore: Armando Tejada Gómez; Hamlet Lima Quintana; el Cuchi Leguizamón, Atahualpa Yupanqui; Oscar Alem, Luis Amaya; etc. Lo presenta con su quinteto: Rodrigo Quintana en percusión, Ramiro Rey en bajo; el pianista Mariano Manzanelli , la cantante Melisa Lamione (también suele acompañarlos Andrea Díaz) y Rafael Ferrero en saxo.