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Solsticio de invierno… y el rol del Padre

“…lo que merece ocupar nuestra atención es la eterna repetición del ritmo fundamental del Cosmos: su destrucción y su recreación periódicas. El hombre no puede apartarse de ese ciclo sin principio ni fin más que con un acto de libertad espiritual…”

 M. Eliade “El Mito del Eterno Retorno”

Sabemos que es invierno porque oscurece más temprano, los árboles pierden sus hojas, hace frío…

Datos rotundos pero que con nuestras costumbres, –luces que se prenden automáticamente cuando baja el sol, rutinas que nos alejan de la ventana, árboles que no miramos, ambientes climatizados– casi podemos pasarlos por alto.

La Naturalezase desentiende de nuestros artilugios del confort y es fiel a sí misma, perpetuando en su propio ritual, sus ciclos. Ella nos confirma el misterio; aquello que responde a un orden. La historia de nuestra humanidad ha tratado –y confío que lo seguirá haciendo– de develar los misterios; encontrar la fórmula, el lenguaje, la imagen para eslabonar en algún lugar de la Concienciaeso que sucede sin que uno lo pueda controlar.

Desde estas líneas los invito a compartir uno de los recursos que tenemos para develar o dar respuesta a dichos misterios. Me refiero al Mito o cuento-leyenda donde los personajes cumplen un rol y desde ese rol nos cuentan algo del nuestro en el juego de la vida.

Les voy a contar el cuento-mito de Demeter y Perséfone. Tal vez lo conozcan; hay distintas versiones que ahondan mas o menos en algunos de los personajes. Teniendo en cuenta que en estas fechas nos encontramos celebrando lo que llamamos “Día del Padre” y “Comienzo del Invierno”, me interesa darle importancia, además de a las protagonistas que dan nombre al mito, al rol del padre.

Érase una vez

…una jovencita muy bella llamada Perséfone cuya madre era Demeter;la Diosade la cosecha.

A Demeter y a su hija les gustaba mucho estar juntas y vivían en un mundo de eterno verano… siempre florecían las plantas y el sol era cálido.

Un día mientras Perséfone estaba afuera recogiendo flores con sus amigas, el suelo se abrió a sus pies y apareció Hades –el Dios del Submundo–, tomó a Perséfone y se la llevó al centro dela Tierra. Yla Tierrase volvió a cerrar.

Aunque Demeter buscó días y días por todos lados, no pudo encontrar a su hija. Entonces se desesperó, dejó de bañarse y de comer. Tan grande era su pena quela Tierraempezó a enfriarse, todo lo verde moría en los campos y la gente pasaba hambre.

Demeter se dirigió a su marido, Zeus, pero a pesar de su desesperación y enojo éste no le dio mucha importancia.

Mientras tanto, en el Submundo, Perséfone pronto se dio cuenta que Hades no era tan terrible como parecía a primera vista. Al contrario, sentía que en ese lugar ella podía reinar y que había algo oscuro y mágico y especial para ella. Pero también extrañaba a su madre. Sobrela TierraDemeterse había enterado dónde estaba su hija…

En esta parte del cuento aparecen ciertos datos muy ricos pero para simplificar, diremos que Zeus finalmente se hizo cargo de la desesperación de su esposa –ya que no era poca cosa que no creciera comida sobre la tierra– y mandó a su mensajero fiel a pedirle a Hades que liberara a Perséfone.

Al momento del reencuentro de madre e hija el verde volvió a la superficie de la Tierra, volvieron las flores, el sol…y final feliz.

De este cuento-mito me gustaría que le prestemos especial atención al mensaje encerrado en ‘Demeter se dirigió a su marido Zeus, pero a pesar de su desesperación y enojo éste no le dio mucha importancia’ y nos pesquemos a nosotros mismos juzgando la actitud del padre: “¡qué malo… por qué se mostró indiferente; o qué poco atento, por qué no mandó a su mensajero desde un principio… cómo no advirtió el sufrimiento de su hija!”

Algo que sentimos cuando compartimos la crianza, esa mirada paterna que ve los conflictos de otra manera y responde con otros tiempos.

La respuesta propia del padre a los acontecimientos que para la madre son críticos, es lo que permite que Perséfone descubra su nuevo lugar, lejos de la madre y se convierta en mujer.

Asociar el mito con los ciclos de la naturaleza nos permite observar lo que ese invierno simboliza: poder elaborar los mensajes que esta estación del año –o de la vida– tiene para ofrecernos como aprendizaje para la conciencia. Salir de lo conocido, adentrarnos en la quietud y volver transformados. Entrar en el misterio…

Esta etapa del año nos invita a revalorizar la quietud, a re-ver lo aparentemente yermo con la confianza que algo en lo profundo está sucediendo.

Cada cambio de estación puede ser una oportunidad para recordarnos nuestros propios cambios y qué personaje está sobresaliendo en nuestro propio cuento o historia personal y así escucharnos en esas sinceras necesidades y responder a ellas.

Repasemos la importancia de la actitud del padre para el crecimiento. El Solsticio de Invierno es un momento propicio para cerrar, dar fin y confiar en nuevos comienzos.

 

Patricia Carman.
Terapeuta Corporal y Floral, Facilitadora de Talleres para el Crecimiento Personal, Astróloga.
patrcarman@yahoo.com.ar
Tel.: 4627-2185