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Escuela Mahatma Gandhi: Educando desde el corazón

El 4 de marzo de 2001 abrió sus puertas a la comunidad de Castelar, la escuela Sathya Sai Mahatma Gandhi. En homenaje a sus primeros diez años de vida, compartimos el sentir de Irene Acero; uno de los maravillosos seres que gestaron, parieron, nutrieron e hicieron crecer aquel sueño hasta convertirlo en realidad.

Yo he venido a encender la lámpara del amor en vuestros corazones para ver que ella brille día a día con mas esplendor. No he venido en beneficio de ninguna religión exclusiva. No he venido en ninguna misión de publicidad para cualquier sector o credo o causa; ni he venido a reunir seguidores para doctrina alguna. No tengo planes para atraer discípulos o devotos para mi rebaño o hacia algún otro rebaño. He venido a hablarles sobre esta fe unitaria, este principio espiritual, este camino de Amor, esta virtud de Amor, este deber de Amor, esta obligación de Amar.”

Sathya Sai Baba

 

Comenzamos con sólo 4 niños de jardín, puesto que era un proyecto nuevo y no se había difundido la apertura en la comunidad.

El Instituto Sathya Sai de Educación en Valores Humanos de Argentina tenía el objetivo de abrir una Escuela donde desplegar el Programa de Educación en Valores Humanos Educare –cuyo creador es el maestro espiritual y educador indio Sathya Sai Baba–, en la educación formal.

Para ese fin se adquirió el predio que había pertenecido a la querida Escuela Modelo de Castelar, porque reunía las condiciones que se buscaban para un proyecto de esta naturaleza. Rápidamente se iniciaron las obras de remodelación y refacción del edificio existente con el asesoramiento de especialistas en Arquitectura escolar, aplicando principios de Feng Shui y geometría sagrada para dar toda la calidez y funcionalidad a cada espacio.

Un nuevo paradigma

En principio la idea de hablar de espiritualidad inclusiva, de desplegar los valores humanos que se constituyen en nuestra verdadera esencia como seres más allá de dogmas, credos o religiones, resultaba una de las propuestas más revolucionarias y novedosas del programa.

Otro punto distintivo era la participación de la familia como condición sin equa non para llevar adelante el proyecto, ya que Educare en la Escuela se basa en tres apoyos fundamentales: el trabajo en valores se realiza con los niños, con los docentes y con las familias. Siempre decimos que es como una mesa que precisa de sus tres patas para sustentarse.

Y el tercer punto que constituía una diferencia es que la educación que promueve Educare no tiene fines de lucro. En base a este principio, acuñamos la frase “pureza de vínculo” al referirnos a que la escuela brinda una formación integral “descontaminada” del aspecto económico.

La pedagogía del amor

Recuerdo que el segundo año de la escuela, para hacer un relevamiento de los resultados obtenidos, pedimos a cada familia que escribiera una carta compartiendo los motivos por los cuales reelegían la escuela.

De allí surgió que uno de los motivos fundamentales de la reelección era “porque aman a los niños”, por “el cuidado y el amor”, y “porque los quieren”, “por la confianza que me inspiran”.

Lo que distingue a una Escuela Sathya Sai es justamente el Amor, el valor fundamental para inspirar toda la tarea docente, la que según el decir de Sathya Sai Baba, es la profesión más sagrada que existe. Porque “Amor en el pensamiento es Verdad, en la acción es Rectitud, en la emoción es Paz y como comprensión y vivencia profunda es No Violencia”.

Nuestro concepto de excelencia es “hacer con amor las pequeñas cosas”.

La técnica de la armonización, para hacer contacto con el ser interno, es la primera actividad que se realiza al llegar a la escuela y con la que se inicia cada reunión de personal, el día escolar o una reunión de padres.

Desde ese contacto interno surgen la paz y el amor que residen en estado puro en nuestro interior. Esa actividad se convierte en un hábito que va generando que esos valores afloren de manera permanente convirtiéndose en la base sólida de nuestro carácter.

El trabajo de Educare en la Escuela se fue expandiendo en la comunidad de padres y en 2007 las familias se organizaron como Red de Familias inspirados por el agradecimiento hacia la Escuela, para propiciar y apoyar el pedido de subvención que desde 2002 se viene realizando a las autoridades educativas de la Provincia de Buenos Aires.

Una revolución más poderosa y persuasiva que cualquiera que el hombre haya emprendido hasta el momento, no política, económica, científica o tecnológica, sino más profunda y más básica, se ha iniciado. Se trata de la revolución espiritual. La revolución tiene al amor tanto en calidad de medio como en cuanto a fin. Despertará en todo el mundo las fuerzas del amor en los campos de la educación, la moral, las leyes, la política, el comercio y la ciencia. Inspirará al hombre para que desarrolle un servicio de amor que ponga de manifiesto la hermandad del hombre y la paternidad de Dios. Todos y cada uno, dondequiera que vivan, cualquiera que sea su posición social y su credo, pueden participar en esta revolución y ser los instrumentos que liberen a la humanidad de su ignorancia.”

Sathya Sai Baba


Gandhi, en estos diez años de vida se ha plasmado en el ideal de Escuela tan visualizado por todas las personas que hace ya más de veinte años, adoptamos Educare como filosofía de vida. Una escuela donde cada uno trabaja para su autotransformación, poniendo en práctica los principios de coherencia entre pensamiento, palabra y acción; donde los padres tienen un lugar para acompañar el trabajo de sus hijos y hacer crecer a la Escuela; donde, desde Manos Unidas –la comisión de servicio a la Escuela–, se plasma la ayuda necesaria para el buffet, la decoración de eventos escolares o dar apoyo en todo lo que haga falta.

Una escuela donde los niños, realizan proyectos de servicio a la comunidad desde su capacidad y posibilidad.

Es imposible resumir todo lo realizado en esta etapa. Muchas “fotos” de momentos felices y plenos se presentan, y el denominador común es una vivencia indeleble: el agradecimiento a la Divina oportunidad de ser parte de un movimiento de despliegue y amor, de bienaventuranza y expansión, de camaradería y propósito, de la confirmación de que es posible llevar a la practica un ideal cuando lo hacemos juntos, desde el corazón, por un objetivo luminoso.

Gracias por esta maravillosa oportunidad.