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Softbol en el Gorki Grana

Tras recibir una carta en nuestro Correo de Lectores contando maravillas de un deporte que practican jóvenes vecinos y –aunque poco divulgado– es un feliz ejemplo de camaradería; Castelar Sensible quiso conocer a sus protagonistas. En esta nota, el testimonio de un grupo que, mientras juega, fortalece los valores y contagia su alegría de vivir.

El softbol es un deporte que se practica básicamente en EEUU y Centroamérica, pero nosotros lo conocimos a través del entusiasmo que el profe José Montiel (“Pepe” para todos), sembró en nuestros hijos; la mayoría alumnos de la escuela 7 de Castelar”. Así lo cuentan los papás y mamás que formaron una comisión para colaborar con las necesidades del equipo que entrena en el predio del Gorki Grana. Ellos organizan eventos en los que juntan fondos para ayudar a solventar los gastos que los chicos tienen cuando viajan a los torneos.

“La mayoría de quienes vienen aquí han sido convocados por Pepe. Él más que docente es un “hacedor de personas”. Es ese profe que en cientos de ocasiones no elegió al jugador que tenía la posibilidad de comprarse la indumentaria sino a quien tenía la necesidad de contención.

Es tan claro lo que les transmite en cuanto a la conciencia de grupo que quien no puede adaptarse a las pautas de cuidado, compromiso, solidaridad… se va solo”.

Once años atrás…

Montiel arrancó con el softbol en la escuela 7 (actualmente denominada “la 17” en su nivel secundario) en el año 1995. Con ese grupo lograron medallas de Oro en los Torneos Juveniles Bonaerenses de Mar del Plata y muchos se federaron para jugar en la Liga. Hasta el 2000 se manejaron de forma independiente creando el “Castelar Softbol Club”. Cuando asumió el director de deportes José María Victorio durante la primera gestión de Sabbatella, se generó un nuevo proyecto y desde entonces adoptaron el nombre que tiene el actual equipo: “Municipio de Morón” que está abierto a todos los chicos y chicas interesados en formar parte.

José Montiel es el coordinador de las categorías masculinas y Juan Pablo Martino de las categorías femeninas. Estos grupos consiguieron medallas de oro en todas las categorías y son semillero de jugadores para la Selección Argentina.

El que quiere puede

El Softbol se juega entre dos equipos integrados por nueve jugadores. Describirlo en dos renglones no conviene porque suena difícil entre “bateos”; “strike”, “pitcher”… y todo puede empeorar si se agrega que el objetivo no son los goles sino las “carreras”. La mejor forma de comprenderlo es mirando un partido con alguien que lo explique. Los que saben dicen que los jugadores se entrenan físicamente, pero sobre todo aprenden a pensarlo. Es muy estratégico, tiene algo de ajedrez.

La Escuelita comienza a partir de los 10 años y hasta la categoría Cadetes es mixto. A partir de Juvenil se forman equipos de varones y mujeres por separado. Lo que juegan los jovencitos se denomina Fast Pich –es rápido– y la gente grande puede pasarse a Slow; que tiene un ritmo un poco más lento. No hay impedimentos para participar; acá se valoran la velocidad del flaco, la potencia del gordo, las habilidades aplicables más allá de edades y tamaños. Eso lo hace un deporte no sólo hermoso sino amigable; no hay discriminación. Es sano y si bien en los torneos se compite mucho, es un ambiente muy familiar y solidario.

Para Mayo están organizando un torneo juvenil (12 a 17 años). Esto se realizará por primera vez y desean que asista mucha gente y los equipos se vayan contentos más allá de quien gane.

“Lo que mas me motiva de la actividad es el respeto, la dedicación y la honradez de todos. Dan ganas de comprometerse para dar una mano. Es un lindo ambiente para criar a los hijos”, concluye papá Mier que es miembro de la comisión directiva de ASBA (Asociación de Softboll de Buenos Aires); al tiempo que convida otro riquísimo mate.

Para contactarse: dirigirse al Gorki Grana (Santa María de Oro 3530, Castelar) lunes, martes y jueves de 16.30 a 18hs y buscar al grupo de Softbol. Dirección de Deportes y Recreación: 4624-4375 ó 4661-0135.

Julieta Peñarroya

Con sólo 18 años está preseleccionada en la Selección Mayor Femenina. Ya jugó con la selección en Venezuela, Colombia y Europa. Ella recibió el Premio Clarín a la Revelación Deportiva del 2010.

“Este deporte tiene condimentos únicos: además de estimular las nociones de ser en equipo, es muy mental. No solo gana el fuerte, sino el más inteligente. No hay límites en este juego, siempre se pueden descubrir nuevas estrategias; el asombro se va renovando”, reflexiona la hija de Javier Peñarroya, profesor y árbito internacional de softbol.

Leonardo Latasa

Integra el seleccionado argentino de Softbol. Fue merecedor en dos ocasiones del Premio “Jorge Newbery” que otorga el gobierno de la ciudad de Bs. As. destacando al Deportista del Año en cada una de las disciplinas.

Leo tiene 27 años, estudia medicina, trabaja en un centro de hemodinamia y es entrenador físico del seleccionado femenino. A pesar de que invierte todo el tiempo posible –y más– en el softbol, es conciente que no obtendrá del mismo ningún rédito económico.

“Es un hobby hecho con ganas”, explica; y cree que esa condición es la que permite mantenerlo como una actividad apasionante. “El incentivo es el que tenés al lado; tu camiseta y tu ideal de juego. Ser un legado digno para las generaciones más chicas. Ser parte de una institución a la que nosotros llamamos Familia y acompañó nuestro crecimiento como personas; hacer una fiesta en la escuela donde se gestó y ver pasar a tanta gente que lo hizo posible… no tiene precio. Nosotros nos caracterizamos por tratar de devolverle al juego lo que nos da; la lucha no es contra el otro, sino para mejorar uno mismo. Generamos lazos fraternos con otros equipos; en mi caso con el Club Estudiantes de Paraná. Esto no ocurre en muchos deportes”.