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Isa y Juancho Pisano

En esta nota Castelar Sensible desea homenajear a un querido matrimonio del barrio que sabe mantener encendida la sagrada rueda del dar y recibir. Apreciados por la mayoría de los seres que los conocen –vecinos, empleados, familia– ellos reflejan desde su ejemplo cotidiano que es posible practicar los valores humanos en cada rol que la vida proponga.

El 18 de Marzo del 2011 Isabel y Juancho Pisano cumplieron Cincuenta Años de Casados y como querían compartir la Alegría con sus afectos, lo celebraron con una misa preciosa en la parroquia Virgen de las Flores de Morón, oficiada por los padres Julio Cura y Jorge Oesterheld.

“Estamos aquí reunidos junto a Isa y Juancho con la intención de ayudarlos a dar Gracias”, comenzó el padre Jorge. Y continuó hablando de cierto don de dicho matrimonio que supo construir Vida –además de la encarnada en sus hijos– en todo lo que los rodea. “La Coherencia en todas las circunstancias y ámbitos recorridos son la característica que los define”, enfatizó el religioso.
Pensamiento al que adhirieron con miradas emocionadas la mayoría de los presentes que son testigos de lo que esta pareja irradia a partir de hacer lo correcto. Siempre. A Conciencia. Con propios y ajenos. Por pura vocación de Buena Gente.

Una Historia de Amor

“Estoy convencido que Dios tuvo mucho que ver en nuestro encuentro, en la disposición de las coordenadas para que así ocurriera; reflexiona nuestro protagonista masculino. En el año 1957 le plantié a mi padre abrirme de la ferretería familiar (ubicada en Mitre al 2300 del lado sur) y entré para cubrir un cargo administrativo en “la Castelar”, donde ¡oh casualidad!, Isabel había empezado a trabajar cuatro o cinco días antes por un aviso en el diario”. Los dos estaban afectivamente ocupados pero el caballero advirtió rápidamente la atención que en él despertaba la dama: “Me gustaba su carácter alegre; era muy querida por toda la gente, nunca se peleaba con nadie; una mujer buenísima y también muy linda”.

La primera cita fue en la confitería de Ramos Mejía en Rivadavia y Avenida de Mayo de la que la señorita volvió sintiéndose rara, como “revolucionada”. ¿Sería la emoción? Al llegar a la casa estaba completamente brotada: tenía rubéola!

Fue durante aquel reposo obligado con mucho tiempo para pensar cuando ella; que recibía las visitas de Juancho porque como uno entre once hermanos ya había cursado todas las eruptivas; asumió que este era El Hombre. Enseguidita se pusieron de novios y fueron madurando su vínculo mientras abrazaban la dicha de formar parte del movimiento “Amistad”.

En el 58 se comprometieron; en el 59 Juancho, por requerimiento de su padre, regresó a trabajar con él; en el 61 se casaron y en el 63 vendieron el auto y su casita de la calle Lobos para comprarle a don Ángel Pisano la parte del negocio dedicada a la pinturería. Durante un tiempo vivieron en un departamento arriba del local, situación que le encantaba a Isa porque podía atender y al mismo tiempo estar cerquita de Rita, la primogénita.

Castelar ida y vuelta

Cuando se compraron su nueva casa en la calle Vergara de Morón –actualmente es una de las sucur- sales de sus Pinturerías– Isabel lloraba todo el tiempo su nostalgia castelarense. En el 71 nació el varón –Francisco “Panchi– y 2 años más tarde la pequeña Trinidad.

La alegría se completó cuando “volvieron al pago” en el hogar de Arredondo donde permanecieron hasta hace poco. Actualmente viven justo en frente de aquella casa grande donde criaron a sus tres hijos y celebraron la llegada de sus cinco nietos adorados.

Estoy convencido de que Dios tuvo mucho que ver en nuestro encuentro, en la disposición de las coordenadas para que así ocurriera.”

Isa y Juancho trabajaron sin descanso para nutrir cada aspecto de su riquísima vida. Contaron con la invalorable ayuda de mucha gente; entre ellas Margarita, Tomasa, Gladys y Beatriz, divinas mujeres que cuidaron a sus hijos facilitándoles el poder cumplir con sus tareas en los negocios y la presencia sostenida en distintas causas.

El secreto

Más allá de que las personas solemos ponernos especialmente sensibles frente a los aniversarios de números redondos, llegar a medio siglo de vida a dúo no es algo que ocurra todos los días. Y si a ese hito de la existencia se agrega que quienes lo hacen, siguen transmitiendo vitalidad en su vínculo e inspiran en los otros la esperanza de que es posible, se potencia el deseo de profundizar en “el secreto”. Consultados sobre la cuestión Juancho lo explica así: “Si vos querés construir una casa sólida, montás sus bases sobre piedra y no sobre arena. Y tenés un plano donde queda claro lo que querés lograr y los pasos necesa- rios para ir avanzando. Comenzarás por el primer piso, sumarás el segundo… Así es con todos los grandes proyectos de la vida; y casarnos y ser esta familia que somos fue nuestro Gran Proyecto común desde el principio”.

Desde el dolor de no haberla disfrutado en su infancia, Isabel soñaba con formar una familia contenedora de los hijos; esa familia nido que imaginaba mucho antes de conocer al “candidato” por quien le rogaba a la virgen de Luján y con quien desde hace medio siglo vienen rindiendo honores al “hilo Divino” que entretejió sus destinos.

Es ella quien acerca un ejemplo cotidiano para compartir parte de la fórmula que les funcionó tan bien: “Si uno tiene una fiesta y desea ir con un vestido violeta con flores aplicadas lo busca y lo busca hasta que lo encuentra. Y si no lo encuentra se lo hace y cuando llega el día va contenta luciendo lo que se había propuesto. Allí se ponen en juego la voluntad, la creatividad y una actitud concreta para sostener el deseo; simplemente porque es eso y no otra cosa lo que se quiere.

En una pareja que decide casarse hace falta cultivar desde el inicio esa misma actitud. Es imprescindible mucha charla sobre las metas personales y ver en qué modo éstas pueden ser compatibles, cuál es la disposición de cada uno frente a los objetivos individuales y comunes; si desean tener hijos, qué clase de valores les interesan preservar; para luego comprometerse cada día –en las buenas y en las malas, en cada etapa, crisis, festejo, duelo, alegrías– en sostener el proyecto elegido”.
“Todo lo que uno va atravesando como pareja fortalece, suma ladrillos a la construcción;   y es muy importante el no cortarse solos. Tener siempre referentes, amigos, familia, buena gente que acompañe en los momentos difíciles”. Habrá que tener en cuenta esta mirada autorizada por expertos.

¡Salud y Gracias Isabel y Juancho por encarnar tanta luz!

En su misa en acción de Gracias Isabel y Juancho leyeron un texto que habían escrito especialmente. En este espacio tenemos el honor de compartir aquellas palabras.

Juancho: “Cuando me casé, la Iglesia, a través del sacerdote, me hizo 3 preguntas: si era libre; si me comprometía a amar y respetar a mi esposa toda la vida y si recibiría a todos los hijos que Dios me enviara. A la primera respondí que Sí, era libre. Con respecto a la segunda aún hoy la volvería elegir. Estén seguros de que hice todo lo posible por cumplir lo prometido. Y sobre los hijos dije que Sí. Y fueron muy deseados y son muy queridos. A ustedes, que ayer fueron testigos de esta spromesas y a los que hoy nos acompañan: Muchísimas gracias.”

Isa: “Señor: Hace 50 años dije SI QUIERO. Con muchas dudas, con mucho miedo, pero confiando en Vos que, como todos los días de nuestra vida, caminas a nuestro lado; y en Juancho, mi marid oque ha sido desde entonces mi fuerza y mi equilibrio, fiel a las promesas, constante en su amor, en su entrega y en su fe. Ese día pusimos nuestra vida y nuestros sueños uno al cuidado del otro. Deseo profundamente haber acompañado a Juancho a concretar los suyos. He querido hacerlo feliz. Esta noche nuevamente nos ponemos en tus manos, nos ofrecemos y te ofrecemos a nuestra familia, a la que amamos más de lo que podemos expresar. Son nuestra vida. Son nuestra ofrenda. Señor, tu amor perdura para siempre. No abandones la obra de tus manos.”

Amistad, divino tesoro

Isabel y Juancho recuerdan con especial cariño al grupo Amistad; que se había formado desde la sbuenas intenciones de una “banda” de varones que hacían trabajo social y se juntaban donde podíanhast a que el padre Eduardo Huart les abrió la spuertas del colegio Inmaculada de Castelar permitiéndoles reunirse en un salón en el subsuelo. Allí se incorporaron las chicas.

“Había una adolescencia con ganas de ejercitar la amistad. Organizábamos bailes, campamentos, retiros espirituales y ayudábamos a quienes más necesitaban. Ese grupo de pertenencia era la gloria”, recuerdan a dos voces. El movimiento Amistad creció hasta convertirse en multitudinario; su gran atractivo era la condición de mixto. Armaban “asaltos” en las casas, iban en moto y hacían picnics al lado del río que pasaba por la sede de Inmaculada en Parque Leloir; se ponían de novios, se casaban y siguen casados como Marilú y Tito; Anamaría y Gaspar; Ana y Luis; Mabel y Jorge; Raquel y Pampa; Cacho y Haydé. Guillermo y Pupi ¡y los pioneros del equipo Juancho e Isabel!

“Teníamos un estatuto y para la primera asamblea viajamos al Congreso Eucarístico en Córdoba con Carlitos y Julio Cura que entonces eran seminaristas .Nosotros y todos aprendimos mucho en ese tiempo: de la vida, de Dios, de los valores fundamentales en acción. Con el padre Jim O´Farrel por ejemplo conocimos el libro “El Principito”… Una época preciosa que edificó gran parte de lo que somos”.

Nada de lo Humano me es ajeno: el compromiso político.

Hacia 1964 empezaron a militar juntos en la Democracia Cristiana. “Cuando Onganía derrocó a Illia estaba haciéndose una elección en mi casa y yo a punto de parir a Rita”, relata esta mujer valiente mientras despierta en la cronista la “desesperación” por saber que una nota no puede reflejar la magnitud de tantas vivencias y se consuela frente a la promesa de Juancho de organizar El libro.

En el año 1995 Pisano fue elegido como candidato del Frepaso para intendente, perdiendo por cinco puntos por los que –confiesa– rezaba para que así fuera ya que su salud le exigía una operación impostergable. En el 97, Juancho fue elegido para ocupar la presidencia del Concejo Deliberante. En1999, invitado a presentarse para el cargo de Intendente, reconoció que no se sentía en condiciones óptimas para tal responsabilidad entonces propuso a Martín Sabbatella. “Detrás de mi camada estaban los desaparecidos. Había que saltearse a una generación de militantes y los que venían eran los muy jovencitos; en ellos habitaba la fuerza para seguir. A Martín lo observaba enfrentarse con agallas a planteos y personajes complicados, y aunque fui criticado por ser de ideologías distintas, para mí en política hay dos clases de personas: las que van por intereses de llenarse los bolsillos y las que van por vocación social. Martín es de los apasionados por lo social”.

Al concluir su cargo de Concejal Juancho fue el primer director de la UGC 4 de Castelar Norte.

El Presente

Juancho cuenta que en la actualidad cumple rutina de jubilado: cafecito en J&M, charla con los amigos Santiago, Coco y quien por allí pasee; recorrida por la Farmacia Ferran y a casita. Aunque en “los ratos libres” es vicepresidente del Centro Comercial e Industrial de Castelar; vocal de la UCEM (Unión Cámaras de Empresarios de Morón) de la que es fundador como de CAPIN; la Cámara Argentina de Pinturerías. También dedica “pasaditas” por las oficinas de Pinturerías Pisano, hoy a cargo de los más jóvenes de la familia .Isabel toma clases de Teatro y conduce junto al padre Oesterheld el programa “Soplar sobre la Herida” (FM En Tránsito; 93.9. Miércoles a las 22hs. Repite en Radio Junín y “Pan y Trabajo”, una radio capitalina). También produce y conduce “Las Noches y los Cuentos” junto a un equipo maravilloso formado por Dora Sajevicas, Liliana Silva, Enrique Dimasi y Paulo San Martín (Radio América AM 1190. Sábados de 22 a 23hs).